martes, 9 de diciembre de 2008

Sanidad y sobrepeso infantil

Este fin de semana estuve dialogando con mi madre Maricruz, enfermera de un Centro de Salud de la población de Alcoy (Alicante), a cerca de su experiencia con pacientes de temprana edad con problemas de sobrepeso. Aquí os muestro su relato:

"Los niños y adolescentes con sobrepeso que atiendo cada semana en mi consulta tienen diferentes características. En primer lugar hablare de niños de una edad muy temprana, aproximadamente sobre los 4-5 años. En estos casos, el niño debe de tener un alto sobrepeso para que preocupe a los padres para que sean ellos mismos los que decidan llevarlo al medico. Normalmente, si es hijo de padres con sobrepeso no le dan importancia a la gordura de su hijo y es en las revisiones médicas periódicas donde el pediatra descubre el sobre peso del niño, que en estas edades suele ser poco común en comparación con las demás. Es por esto, que el papel de los hábitos alimenticios de los padres tiene un papel muy importante. Es un problema cuando ellos tienen sobrepeso. Son sus hijos y asimilan que debe de ser como ellos, sin pensar en los problemas de salud que pueda tener en edades futuras. Una vez los pediatras detectan un sobrepeso en el niño, es enviado a mi consulta para que les indique a los padres, en este caso el niño todavía es muy pequeño, cuales son los hábitos alimenticios que deben de llevar a cabo, nada de dietas, simplemente les enseño a comer equilibrado y con moderación para que si hijo regule su alimentación. Y es en estas edades tan tempranas cuando el papel de los padres es crucial.

En edades mas avanzadas entre los 10 y 11 años, me encuentro con niños preadolescentes con problemas de sobrepeso muy a menudo. Si que es verdad que se produce una adaptación fisiológica en el niño que aumenta unos quilitos demás en estas edades. Y es en estos casos donde la causa de la visita al médico es en menor medida por las revisiones del médico y por la preocupación de los padres, y en mayor, por un nuevo factor: la autopercepción del niño respecto a sus semejantes. En otras palabras, el niño/a se ve involucrado en un complejo que viene dado por sus vivencias en su grupo de amigos, en el colegio, en las clases de educación física…Y es en estas situaciones donde sus padres, a través de la angustia de sus hijos, se ven obligados a llevar a su hijo al centro de salud para solucionar el problema. Una vez pasan por el médico soy yo la encargada de ellos. Me gusta hacer mi trabajo bien y en estas situaciones es donde realmente te sientes realizada. Es el momento de acortar distancias con el paciente, en este caso un niño, con lo cual es algo más fácil. Son ellos los primeros interesados en querer cambiar su imagen. Me cuentan que se sienten mal en el colegio, que tienen problemas con la práctica deportiva, que no les gusta la clase de educación física porque las exigencias de la misma son demasiado para ellos. En todo momento, les ayudo a motivarles, siempre con la ausencia de la palabra gordo/a, les explico como deben de comer para que tengan una vida más saludable, nunca les hago ningún tipo de dietas y les hablo de las diferencias entre todos los niños, que no importa estar un poco mas “gordito/a” si se come saludablemente y se realiza ejercicio. En la primera consulta les mando que me escriban en un papel todo lo que han comido a lo largo de la semana para así yo poder valorar su alimentación y delante del niño/a le conduzco tomando como referencia pirámides animadas de alimentación, que cosas debería de comer en menos cantidad y aquellas que debería de comer más.

Considero que a un niño/a con problemas de sobrepeso nunca debemos de tratarlo como a un enfermo sino que hay que hacerles ver que sus hábitos alimenticios no son los adecuados, enseñarles a comer de todo y fomentar el ejercicio en sus hábitos, y sobretodo inculcarles valores positivos hacia su autoestima independientemente de si tienen unos quilitos de mas o menos."

1 comentario:

AngeLucas dijo...

A mí me llama la atención especialmente la visión de los padres con sobrepeso. Es decir, si los padres tienen este problema (entendiendo problema como obstáculo que te permite llevar una vida normal en condiciones de eficacia y facilidad de llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana), es normal que los niños lo tengan, y no se preocupan por ello. Esto debe hacernos pensar, ¿hasta que punto el sobrepeso/obesidad es culpa de los niños o responsabilidad de una educación deficiente por parte de los padres durante la infancia?
Hay una cosa clara, los niños no son consecuentes con sus actos hasta una edad bastante tardía (¿10,12 años?), por lo que es obvio que durante la infancia son los padres quienes tienen que establecer en los niños hábitos de vida saludable, deben fomentar en ellos una alimentación equilibrada y una afición por la actividad física (de todo el abanico de actividades físico-deportivas, alguna debe de gustarle al niño/a, alguna habrá entre las infinitas posibilidades que ofrece el cuerpo humano para ejercitarlo de forma saludable). Por esto opino que quizás la situación de obesidad y sobrepeso que sufren muchos niños españoles es, quizás, injusta, pues no son ellos los responsables directos del problema con el que tienen que cargar. Y luego, cuando crecen, durante su edad pubertal, les “exigimos” (proponemos fervientemente) que cambien prácticamente su estilo de vida: que dejen de comer esas cosas que tanto les gustan con lo bien que se está en el sofá o jugando a la consola, que deben salir a sudar, mancharse, tirarse al suelo y ¡cansarse!
Y es que cambiar un hábito requiere de mucha fuerza de voluntad y actitud. Cuando has merendado lo mismo durante años, es difícil decir NO a una caja de donuts envueltos de una fina y suave capa de chocolate y rellenos de una jugosa crema pastelera, envasados y tratados industrialmente para que conserven su sabor y frescura durante días; y decir SI a una manzana o un bocadillo de jamón york.
Por ello, creo que las principales iniciativas y propuestas para reducir la obesidad infantil deben ir dirigidas 100% a sus educadores: los padres. Son ellos quienes dirán que NO ante la petición de su hijo de una merienda envasada en azúcares industriales, son ellos quienes comprarán esa consola en vez de un balón, son ellos quienes harán la comida de la semana, quienes las cocinarás y quienes crearán los hábitos cotidianos en sus hijos. Por ello, debemos empezar por educar a los padres.
Todo el mundo se queja de existe este problema (¡España tiene una de las mayores tasas de obesidad infantil de toda Europa!), pero nadie hace nada. Estamos de acuerdo que hay fines económicos detrás de todo esto (¿Qué sería de todas las empresas de comida industrial, videoconsolas, y todo el infinito mercado que se aprovecha del sedentarismo de nuestros niños?), pero si el Gobierno Central tampoco se implica (¿Qué el tabaco mata?, ¿¡Y la obesidad!? Quizás su índice de mortalidad no sea tan impactante, ¿pero acaso no te deja vivir a cambio de hacerlo bajo unas limitaciones deplorables que condicionan tu nivel de vida a niveles “discutibles”?)
Bueno, en definitiva, como en todo, hay que luchar contra los poderes económicos-mercantiles (como casi todo en esa sociedad de consumo) para poder empezar a cambiar la mentalidad de las familias, y por ende, los hábitos de vida que estas inculcan sobre sus generaciones venideras. Queda mucho camino por delante, pero por algo se empieza. Poco a poco…
Ángel Lucas Cuevas